—¡Faustino, eres tan bueno! ¡Cómo te adoro!…
Después de más de una hora caminando, finalmente llegaron al pueblo. Ya era de noche. Lara empacó algunas cosas para mudarse a casa de Faustino y le pidió que la esperara.
Faustino estaba feliz, pero también preocupado. ¿Qué pasaría si Larisa llegaba de repente y los veía a él y a Lara durmiendo juntos? Además, Rosalba vivía al lado; ayer no la habían oído, pero eso no significaba que hoy tampoco la oirían. Faustino estaba preocupado; tener tantas muj