—¡Hay que acostarla, y bien duro! ¡Si no, no habremos cobrado por la paliza de esta mañana!
Estas palabras venían directamente de César y Enzo, entre otros.
Todo empezó porque habían sido humillados por Faustino durante el día, y no podían soportar la vil humillación, ¡así que decidieron secuestrar a Rosalba para vengarse y desquitarse de la peor manera!
—No se acerquen...
Rosalba estaba completamente asustada en ese momento. No quería ser humillada por estos hombres repugnantes. ¡En realidad, n