—¿Tan potente es el veneno de esa serpiente? —preguntó Larisa palideciendo.
—Así es. ¡Rápido, traigan azufre para esparcirlo alrededor de la clínica y díganle al equipo de construcción de la mansión que se vaya!
—Larisa, llévate algo de azufre a tu casa y espárcelo por los alrededores.
—¡Tengan cuidado de que no las muerdan!
A pesar de su nerviosismo, Rosalba daba instrucciones con bastante orden.
—Bien, iré a la casa vieja para que la gente se vaya. Victoria, ¡tú quédate y ayuda a esparcir el a