Capítulo212
—Victoria, ¿ya no te quedarás en la ciudad?

Larisa preguntó sorprendida.

Claro que no creía que Victoria quisiera seguir a Faustino por dinero.

—No, ya no tengo nada que me ate aquí.

Victoria negó con la cabeza y sonrió con amargura.

—La tienda ya está hipotecada, quedan pocos días para que venza el plazo, y mi inútil hermano… ya no puedo controlarlo.

—Creo que son muy buenas personas, durante tantos años, nadie me ha defendido y apoyado como ustedes.

Victoria empezó a llorar, con lágrimas y sol
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