—¡No… no, no nos atrevemos, jefe, no, no, patrón, ¡váyase rápido!
—¡Nuestro jefe vendrá con una pistola enseguida!
Un subordinado, con mucha astucia, se adelantó.
No quería morir a manos de Faustino, ni tampoco dejar que se llevara el dinero, así que usó la excusa de la pistola de don Luis para intimidarlo.
—Faustino, mejor vámonos…
—El dinero está bien, pero la vida es más importante.
Victoria intervino para convencer a Faustino.
—Faustino, olvídalo, vámonos de aquí…
Larisa, al oír que don Luis