—Joven, ya te lo expliqué claramente —dijo el director de cabello canoso con una sonrisa despectiva—. Te metiste con quien no debías, con alguien que está muy por encima de ti. Si no te arrodillas y te disculpas, tenemos formas de obligarte.
Conocía a casi todas las personas influyentes de la ciudad, pero Faustino le resultaba desconocido. Pensó que sería algún imprudente cualquiera, así que no temía las consecuencias de darle una lección frente a Alejandro.
—¡Se están pasando de la raya! ¡¿Cómo