—Parece que este Salvador sí es un gran maestro del arte. Si Larisa quiere ir a verlo, vamos entonces.
Al escuchar esto, Faustino mostró algo de interés. Además, viendo el entusiasmo de Larisa, no quería desanimarla.
—¡Ja, ja! Maestro, maestra, ¡vengan conmigo! Yo los guiaré —exclamó Diego, encantado de que Faustino aceptara.
Diego también había venido en coche, aunque a diferencia de Faustino, él tenía chofer. Inicialmente, Diego quiso invitar a Faustino a compartir el vehículo, pero este lo re