—Jefe, ¿se atreve a no dar la cara ni al director Ancalaf?
Fabián ya no pudo contenerse.
Con el rostro sombrío, preguntó furioso.
—En este asunto, no cederé ante nadie. Si ustedes tienen otros métodos, ¡adelante, úsenlos! —exclamó Mauro, levantándose y golpeando la mesa.
—Bien, bien, muy bien.
—Ya que el jefe tiene tanta valentía, veremos qué pasa.
Aunque Fabián estaba muy enojado e indignado, no podía armar un escándalo abiertamente en la comisaría.
Viendo que Mauro era inflexible,
Se dio la vu