Faustino había oído la voz de Dante y se dio cuenta de que él era el respaldo del que presumía Demian.
¡La furia de Faustino creció!
Instintivamente pensó que el secuestro de Ximena debía estar relacionado con Dante.
¡Quizás era Dante quien había ordenado a Demian hacerlo como venganza!
—Qué arrogante eres. ¿Un insecto como tú, que ni siquiera tiene pelos en la cara, se atreve a hablar así?
—Suéltame rápido. Si el señor Dante se entera de que te atreviste a hablar así de él, ¡ni tiempo tendrás d