Capítulo 514
Faustino detuvo sus acciones, tiró los dientes de serpiente y descansó. No era que Faustino estuviera agotado, sino que se había emocionado demasiado durante su arrebato y necesitaba calmarse.

Daniela, tendida a cierta distancia, emitió un gemido ahogado. El dolor la despertó.

—Mmm… ¡Duele tanto!

Daniela inconscientemente limpió la sangre de su rostro. Al ver la enorme y aterradora serpiente, y a Faustino, bañado en sangre, sentado sobre el cuerpo de la serpiente, como un guerrero que había m
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