Daniela asintió con extrema indiferencia: —Mmm —sin querer decir más.
El poder de los Ruvalcaba había llegado a tal nivel.
Ximena miró a Faustino buscando su opinión, pero él negó directamente: —No colaboraremos.
Al ver que Faustino interfería otra vez, Daniela espetó molesta: —Estoy hablando con la dueña de Biovida, no contigo. ¿Qué importancia tiene lo que digas?
Faustino sonrió con desdén: —Aquí yo tomo las decisiones.
Daniela pensó que seguía enfadado por lo ocurrido antes: —No seas infantil