—Si no nos dejan ganar dinero, nadie estará tranquilo —amenazaron.
Faustino observó a los ancianos que seguían en el suelo, limpiándolo con sus ropas. Quedaba confirmado —estos alborotadores habían sido enviados por ellos. Al parecer, había bastante gente como Antonio y Leonardo que preferían destruir lo que no podían obtener.
Con este pensamiento, Faustino los miró con expresión sombría. Luca y los otros, interpretando su gesto como miedo, adoptaron poses arrogantes.
—Hmph... Y pensábamos qu