Con efectos tan potentes, una vez que la marca y efectividad del Elixir de Belleza se establecieran y la gente reconociera sus beneficios.
Habría muchísima gente rica dispuesta a comprarlo, Faustino no tenía necesidad de rebajar su precio para complacer a las masas.
Además, sin importar si costara cincuenta o cien, siempre habría quien lo considerara caro.
Los que no quieren comprarlo, cualquier precio les parece alto; los que quieren, pagarán lo que sea. Es la realidad.
Comprarlo era una ganga.