Sus voces eran muy agradables, aunque no llegaban al nivel casi profesional de Victoria.
Larisa empezó a hacer payasadas mientras cantaba. Cuando hacía dúo con Lara, desafinaba a propósito, logrando descarrilar a Lara tanto que ya no podía encontrar el tono. Lara protestó molesta:
—¡No desafines a propósito! Ya canto mal de por sí, ¡qué vergüenza!
Mientras Larisa lucía una sonrisa traviesa, disfrutando de la situación.
Después de unas dos horas de diversión en el reservado, Lara, que había bebid