—Ejem, así que esto es un karaoke de la ciudad, con razón dicen que a la gente le gusta venir...
Faustino observó el reservado lleno de ambiente sugerente, sintiéndose algo excitado, como si le hubieran inyectado adrenalina. Las imágenes en las paredes eran demasiado provocativas: siete u ocho mujeres de piel clara, casi desnudas, en poses que parecían invitar a los hombres a acercarse...
—Faustino, ¿qué es todo esto? Qué vergüenza... —Las chicas, que nunca habían experimentado algo así, estaban