Capítulo 328
De no ser por los gritos de las mujeres, no se habrían dado cuenta de lo hermosas que eran. Dado el caso, decidieron actuar sin contemplaciones y llevárselas. Una vez que Faustino curara a Benjamín, padre e hijo podrían compartir a esas bellezas.

—¡Arresten a esas mujeres y llévenselas! ¡Son delincuentes!—gritó Benjamín.

Inmediatamente, varios policías se abalanzaron.

—¡Aléjense!—exclamó Faustino, quien, al notar la situación, sintió una ira aún mayor. Faustino repelió a los policías y corrió ha
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