La sugerencia de Aniya quedó suspendida en el aire y, por un momento, el silencio envolvió la habitación. Los ojos de Wilson parpadearon entre el miedo y la contemplación.
—¿Estás sugiriendo que… nos deshagamos de ella? —murmuró Wilson, con la voz baja y cargada de miedo.
Aniya asintió.
—Podemos ir a la cárcel si esto sale mal —exclamó Wilson suavemente.
—¿Quieres que nos atrapen? —preguntó Aniya, cambiando la expresión de su rostro.
—No, pero si Rowán se entera, no lo dejará pasar —continuó Wi