El eco del disparo retumbó por todo el teatro, dejando a Rowan paralizado en su sitio.
—¿Qué demonios acaba de pasar? —exclamó.
El pánico se apoderó de él mientras corría hacia el interior del edificio, buscando el origen del sonido.
Dentro de la casa, Wills, sujetándose el cuello donde la bala lo había alcanzado, retrocedía tambaleándose. El aire estaba cargado de tensión mientras Amanda, ya liberada de sus ataduras, observaba horrorizada.
—¡¿Por qué?! ¡¿Por qué?! ¡¿Por qué?! —gritó Wilson, ca