El corazón de Rowán se aceleró cuando escuchó que Amanda había sido secuestrada otra vez. La ira lo invadió.
—¿Amanda fue secuestrada? ¿Bajo tu vigilancia? Pensé que eras detective —gritó.
—Sigo siendo detective —respondió Wills con brusquedad.
—Entonces deberías haber hecho tu trabajo correctamente —continuó Rowán—. Era tu responsabilidad mantenerla a salvo, y ahora me dices que fue secuestrada justo bajo tus narices. Deberías haber dejado que viniera conmigo.
Wills suspiró con frustración.
—Es