DEMETRIA
—¡Marion!... ¡Marion! ¡Para, por favor, que le vas a hacer daño! —grité con la voz entrecortada mientras intentaba apartarlo de Patrick, el pediatra que encontré en la app de citas. Llevábamos más de un mes mandándonos mensajes, coqueteando sin hacer daño e intercambiando anécdotas del trabajo; el viernes se suponía que sería nuestra primera cita de verdad. Pero cuando Patrick me pidió pasar antes, me pareció tan decente, tan seguro, que no le vi nada malo en dejarlo entrar un rato en