MARION
Miré a Demetria, esperando su respuesta. Tanto si decía que sí como si no, esta cita en particular seguía en pie. Simplemente no me conocía lo suficiente; pensó que su negativa podría detenerme.
Ya lo había decidido. Llamaría a mi concesionario a primera hora de la mañana. Una Mercedes Clase A con su nombre. Así de sería era.
Se sentó a mi lado, mordiéndose el labio inferior. Dios, cómo lo hacía sin darse cuenta, no tenía ni idea de lo que me hacía.
"¿Y si digo que no?", preguntó finalme