Mundo de ficçãoIniciar sessãoLa mirada de Rebeca se tornaba metódica. Pude percibir sus dudas, su sincero deseo de ayudarme y, sobre todo, su confusión. A pesar de todas las emociones que me transmitía, no podía negar que Rebeca era una mujer capacitada. Por otro lado, mis sentidos habían conferido una agudeza extraordinaria. Después de procesarla, la sangre se heló bajo mi piel.
—¿Te sientes bien?
—Es solo un mareo. Rec







