—¡No aguanto un minuto más en este sitio!… extraño a mis amigas, ni siquiera han venido a verme.
—No olvide que están en el internado, y sabes muy bien que los días de semana no pueden venir —me recordó Andrea, quien se encontraba sentada cerca de la cama leyendo un libro, luego cambió el tema —Victoria, ¿realmente no recuerdas nada?
—¿Acordarme de qué? ¡Será que mi deseo de tener amnesia se me ha cumplido! —exclamé con ironía.
—Has tenido fiebres muy altas, acompañada de constantes delirios