Abby se acercó a mí y chupó la sangre que brotaba de mi herida, rápidamente cayó en un extraño trance, sus ojos se volvieron totalmente blancos; pasé el cerrojo de la puerta para evitar que Rebeca y la madre de Abby entraran de imprevisto. Abby comenzó a hablar, su voz era diferente, ahora era más aguda.
—No puedes entender nada por qué aún no lo aceptas, te niegas a todo lo que no tiene explicación lógica, esa marcada actitud es heredada. Más rabihat abrirán tu carne… Ethan es un centinela, p