—No te preocupes por la clase de hoy, los profesores ya saben que se trata de un caso especial —me reconfortaba Rebeca. Ya íbamos camino a la clínica para ver a Abby, pero lo que ella no sabía es que mi verdadera preocupación era por Margot y Ethan, por otro lado, odiaba cuando Rebeca me escudriñaba con esos ojos de águilas, sabía que pronto su boca escupiría una legión de preguntas. Traté de relajarme, aún me dolía que ella no creyese en mí.
Emily había llegado a mi mente con su gran sonrisa,