Luego de aquellas palabras me asió hacia él arrancándome otro beso lleno de necesidad y dulzura, no podía negar que su boca me relajaba y lograba que yo le correspondiera. Ethan me hacía sentir en casa, como si su sangre me hablara, me aseguraba que éramos del mismo lugar. Aun así, no podía apartar de mi cabeza la imagen de Margot logrando que me apartara de él, pero Ethan no me lo permitió y volvió a besarme con ternura.
—Realmente te amo, y aún es mi deseo que nos casemos —me alejé de él rápi