Aquella noche, luego de abrir por completo mi alma frente a mi mejor amiga, tratamos de conciliar el sueño y digerir aquello que nos aterraba lo mejor que pudimos. Lo bueno de esa mala experiencia es que esa madrugada un sueño premonitorio vino a mí acompañada de un sentimiento que me llenó de esperanza.
Lo vi a él, Adrián, su voz que me hablaba desde el alma, entonces recordé las palabras de Abby nuevamente donde me decía: “que tenía que aprender a desdoblarme entre dos mundos que se fundían