El eco de la última presentación aún vibraba en las paredes de cristal de la sala de reuniones, pero Alessandro permanecía estático, con la mirada perdida en un punto ciego de la mesa de conferencias. Marcus, que había estado observándolo durante toda la mañana, esperó a que el último analista abandonara la estancia antes de romper el silencio.
—Si sigues mirando ese plano con tanta intensidad, vas a terminar quemando el papel, Alessandro —soltó Marcus, cruzándose de brazos—. ¿Todo bien en el p