Capitulo —Adiós al amor que nunca fue
Natalia estaba recostada en la cama, con los ojos abiertos y clavados en el techo. No parpadeaba. No dormía. El celular descansaba a su lado, con la pantalla aún encendida, como una herida que se negaba a cerrarse.
El mensaje seguía ahí.
Visto.
Nada más.
“Fernando, lo siento por todo. Perdóname si he dudado, pero quiero que sepas que te amo. Estoy dispuesta a esperarte.”
Lo había escrito sin reproches, sin exigencias. Desde un lugar honesto, cans