Capitulo —La fuerza de una despedida
Natalia cerró la última maleta con un gesto firme, como si ese clic final sellara algo más que un cierre de tela. Flor la observaba desde la puerta de la habitación, apoyada contra el marco, con los brazos cruzados y los ojos cargados de emociones que no terminaban de acomodarse.
Era difícil ver a su mejor amiga irse. Pero era imposible no admirarla.
Natalia siempre había sido así: pequeña de estatura, inmensa de carácter. Una pequeña gigante, como solían