—¿A casa? —Daven arqueó una ceja—. ¿A qué casa me pides que regrese, Vanessa?
Vanessa se quedó helada por un momento, confundida por la rapidez con la que Daven le había dado la vuelta a la conversación.
—A la casa donde se supone que vivimos juntos, es obvio —respondió ella con brusquedad—. Nuestro hogar. Pero tú siempre eliges quedarte en cualquier otro lugar.
Daven asintió con lentitud, como si hubiera estado esperando esa respuesta desde el principio.
—¿Y para qué volvería a una casa que no