Hubo un momento de silencio.
Daven tamborileó los dedos sobre el reposabrazos, reprimiendo la tormenta que crecía en su interior.
—Así que... después de toda una semana, ¿esto es todo lo que tienes? —preguntó al fin; su voz era afilada, frustrada y apenas contenida.
El señor Rio tragó saliva con dificultad.
—No mucho, señor Daven. Excepto... una cosa.
—Dilo. Ahora.
—Chase y Althea tendrán un pequeño evento de compromiso la próxima semana. No es nada público, pero el rumor ya se está extendiend