El auto avanzaba a un ritmo constante. Ambos se quedaron en silencio. Solo el zumbido tenue del motor y una suave música de fondo llenaban el espacio, pero no era suficiente para disipar la tensión.
—Pensé que... solo necesitabas tiempo —dijo Daven en voz baja, con la mirada fija en las luces de la ciudad afuera.
—¿Qué se supone que significa eso? —preguntó Vanessa con recelo.
—Me refiero a que, al principio, imaginé que solo estabas retrasando las cosas para que pudiéramos disfrutar un poco de