—Entonces... me retiro —dijo Eli en voz baja.
Miró un instante a Riana y a Nathan antes de inclinarse con cortesía. Al salir del estudio, agregó con voz débil:
—Y gracias... por decirme la verdad.
La puerta se cerró tras ella. Caminó cabizbaja, intentando contener las lágrimas. Apretó el paso por el corredor silencioso hasta doblar la esquina que llevaba a su habitación. Riana permaneció de pie frente a la puerta durante varios segundos, mirando el pasillo vacío con preocupación y ternura.
Sin d