Esa mañana, la residencia Miller volvió a llenarse de vida entre conversaciones, risas y el aroma reconfortante del desayuno que llegaba desde la cocina. El sol entraba por los altos ventanales y bañaba la mesa del comedor con una luz dorada y suave.
Althea llevaba en la cocina desde temprano, con un suéter ligero sobre el vestido de casa. Se había recogido el cabello con esmero. Incluso en casa, cuidaba su apariencia, sobre todo cuando entraba a la cocina principal. No quería que nadie se sinti