Felicia se acercó.
—No. Lo único que quieres es llamar la atención.
Levantó la mano y señaló con firmeza la salida del jardín.
—Si no puedes comportarte, mejor vete. Aquí estamos hablando en familia.
Remarcó la palabra familia con toda intención.
Selena se quedó rígida. Se le subió el color a la cara mientras luchaba por contener la furia que le provocaron las palabras de Felicia. Pero Felicia no había terminado y siguió hablando sin darle oportunidad de responder.
—¿Sabes qué es lo más molesto?