Pasaron varios meses.
Las estaciones cambiaron en silencio y trajeron un aire más cálido y días que parecían... más ligeros. Más tranquilos. La sombra del miedo que alguna vez los siguió a todas partes por fin desapareció. No más amenazas. No más vigilancia constante. Ya se habían dictado los veredictos y los responsables estaban tras las rejas, pagando por todo lo que habían hecho.
Poco a poco, la casa de los Miller volvió a ser lo que siempre debió ser. Llena de risas y conversaciones distendi