Su tono era tranquilo y controlado, pero sonaba de todo menos sincero.
Nathan asintió despacio.
—Muy bien.
No dijo nada más. Se concentró en la comida que tenía delante. El silencio prolongado fue dando paso a una conversación ligera.
Selena sonrió, como si con eso bastara para dejar claro que la familia la aceptaba de nuevo.
Empezaron a comer lo que el personal había preparado.
Al principio la charla fluyó con naturalidad. Hablaron del viaje de Felicia, del clima extremo de la zona donde vivía,