—Todavía no —lo interrumpió Cale, frío—. No me has dicho lo único que de verdad importa.
—¿Qué cosa? —preguntó Noel con voz temblorosa.
—¿Dónde está Harold?
Noel se quedó helado. Perdió el poco color que le quedaba en la cara.
—No lo sé —se apresuró a decir—. Lo juro. No deja de moverse. Hasta Oscar...
Cale entrecerró los ojos.
—¿Oscar?
Noel abrió los ojos de par en par. Se dio cuenta, demasiado tarde, de que había hablado de más.
—¿Lo conoces? —preguntó Cale, sonriendo con malicia—. Claro que s