Todos se volvieron a quedar en silencio con la pregunta de Noel. Los tubos fluorescentes se reflejaban en la mesa de acero y le iluminaban la cara pálida con una claridad brutal, sin lugar donde esconderse ni sombra que aún lo protegiera.
Cale se cruzó de brazos.
—Ahora cuéntamelo todo —dijo sin emoción—. No te guardes nada. Quiero saber por qué todo termina apuntando siempre a Harold.
Noel tragó saliva. Respiraba con dificultad.
—Ya se los dije, ¿no?
—No todo. —Cale endureció la sonrisa mientra