Selena rio, despreocupada.
—Me aseguraré de verme hermosa.
Miró el cielo despejado, segura de que sus planes la acercaban a su objetivo final, la victoria. Al otro lado de la línea, Harold bajó la voz.
—¿Y qué hay de Oscar? ¿Alguna novedad?
—Oscar ya no importa —dijo Harold con desprecio.
—Es nuestro informante.
—Lo era —corrigió Harold—. Ahora es solo un peso muerto, descartado por la situación.
—¿Estás seguro?
—No necesito gente que se deje atrapar tan fácilmente —dijo Harold con desprecio—. S