—Escucha —continuó Selena, acercándose a Eli, que estaba sentada frente al escritorio—. Las oportunidades no llegan dos veces. Tienes que parecer más cercana a ella, más parte de la familia. Si no, te verán como una simple invitada que aparece de vez en cuando.
—Lo he intentado —protestó Eli, casi en un susurro—. Le he escrito a la abuela muchas veces. A veces hasta trato de llamarla. No quiero forzar las cosas, nada más.
—Ese es el problema —le respondió Selena—. Eres demasiado débil para hacer