—¿Estás segura? —preguntó con insistencia.
Selena rio.
—Sé reconocer cuándo alguien está incómodo pero finge seguir tranquilo. Riana se está conteniendo. Nathan empezó a actuar con cautela. Althea está inquieta. Eso no es un fracaso; es señal de que los cimientos empiezan a agrietarse.
El hombre suspiró con pesadez.
—El problema es que la residencia principal sigue cerrada.
—Por ahora —corrigió Selena.
—¿Y si ese “por ahora” dura demasiado? —Su voz bajó, más sombría, más peligrosa y mucho más ur