—Tu amor sigue intacto, sin importar cuánto tiempo pase, Althea —dijo Daven. Tomó la mano de su esposa y se la apretó con fuerza. Le besó brevemente el dorso de la mano, una muestra callada de su devoción—. Tu amor fue puro. Lo separaron las circunstancias, no las mentiras.
Althea contuvo el aliento. Las palabras de Daven la conmovieron. Sin embargo, no podía negar lo que sentía por Chase.
—¿Y tú?
Daven esbozó una sonrisa. Al mirarla, se le suavizó la expresión. Mentiría si dijera que no le dolí