—¿Tienes algo nuevo que reportarme? —preguntó Daven al entrar a la sala de juntas.
La sucursal del Grupo Callister en Aethelis era distinta de la sede de Solaviz, más austera y más funcional, sin la grandeza que solía rodear al nombre Callister. Ese lugar alguna vez fue la oficina principal de la empresa.
Con el tiempo, a medida que Daven pasaba más días en Solaviz, todo cambió. El edificio se redimensionó para funcionar como sucursal. Ya no era lujoso, pero aún tenía la respetabilidad suficient