—Señor, ya llegamos.
Daven alzó la mirada y miró alrededor. Desde que bajó del avión, se había concentrado en los reportes relacionados con Rioverde. El chofer tenía razón; ya habían llegado. El regreso a Solaviz, más exactamente a la sede del Grupo TnC, había tomado bastante tiempo, y Daven aprovechó cada minuto para ponerse al día con todo lo que había ocurrido durante su ausencia.
Sobre Solaviz, el cielo se teñía de franjas anaranjadas que se fundían con un azul cada vez más profundo. El atar