Riana asintió y, un momento después, un mesero se acercó a tomarle el pedido a Eli.
—¿Cómo va la escuela? —preguntó Riana.
—Va bien —respondió Eli—. Tomaron mis últimas calificaciones como referencia para asignarme a un grupo. Como vengo transferida, mi orientadora me evaluó y me hizo un pequeño examen. Por suerte, aprobé sin problemas.
—Me alegra escucharlo —dijo Riana—. ¿Te gusta la escuela?
—Sí, abuela. Hay muchos maestros muy buenos ahí. También me gusta el club de canto.
—¿Ya te inscribiste