—Sí. Y contratarlos requiere fondos enormes. Sumas extremadamente grandes. —Erick exhaló—. El problema es que no podemos rastrear el flujo del dinero. Es demasiado limpio; se vuelve imposible de rastrear apenas se rompe en varios puntos.
Cale cerró los ojos. En su mente, las piezas empezaron a alinearse, no para darle una respuesta, sino para mostrarle algo mucho más oscuro.
—Dijiste que esto era grande —murmuró—. Ahora dime qué tan grande.
—No es una serie de ataques aislados, señor —respondió