—Solo espera —respondió Vanessa con dulzura, sonriendo radiantemente—. Después de nuestra boda, todo será perfecto.
Su mirada se dirigió hacia las escaleras, con los ojos brillando de anticipación. No perdería la oportunidad de mostrarle a esa mujer descarada quién era la que realmente mandaba en esa casa. En serio, ¿por qué Althea seguía allí? ¿Esa mujer no tenía vergüenza?
Al otro lado de la mesa, Daven estaba sentado en silencio. Con una actitud indescifrable, revolvía distraídamente la cucha