Selena le sostuvo la mirada un largo y silencioso instante, midiéndolo, casi analizando si valía la pena responderle. Después se volvió hacia Eli y dijo con suavidad:
—Esta noche regresamos al hotel. No te pongas triste, cariño. Voy a asegurarme de que terminen creyendo que eres la hija de Chase.
Eli miró a su madre titubeando… y luego asintió.
—Está bien, mamá.
El intercambio solo molestó más a Chris.
—¿No escuchaste lo que dije? —preguntó con voz cortante.
La sonrisa de Selena apenas se inmutó